Día mundial contra el cáncer de mama

  • La mala alimentación es el principal factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas y tumores malignos.  
  • El aspecto emocional impacta en nuestro cuerpo y abre una puerta por donde enfermedades graves pueden atacar. 
  • Es importante aprender métodos de relajación y acudir con los especialistas pertinentes de ser necesario.  
  • Adopta una vida saludable y cuida los alimentos que consumes para prevenir enfermedades, en vez de atacarlas cuando ya están presentes.  

En la medicina moderna miramos el cáncer de mama como una mutación genética de origen desconocido y no lo relacionamos con una alteración profunda en nuestro metabolismo.   

Una mala alimentación que incluye productos industrializados y sin alimentos de origen natural genera enormes alteraciones metabólicas, principales causantes del incremento de diversos tumores. Durante la carrera de medicina los médicos no tenemos clases de nutrición, lo cual es importante para conocer los riesgos que enfrenta nuestra salud y cómo podemos prevenirlos mediante una buena alimentación. Estadísticamente observamos que las principales causas de muerte están vinculadas directamente a nuestra nutrición (infartos, obesidad, hipertensión, diabetes, cáncer, etc.). Por eso, concluyo que  ¡la primera causa de mortalidad es lo que comemos! 

 Cuando nuestro cuerpo se encuentra intoxicado inicia una agresión paulatina a las células y sus núcleos, facilitando y/o provocando su mutación.  

 Por ejemplo, las glándulas mamarias están conformadas en su mayoría por tejido graso y muchas toxinas como las liposolubles que son especialmente afines a este tipo de tejido. La cantidad de aceites refinados e hiper-procesados que consumimos hoy en día generan inflamaciones en todos los tejidos del organismo, especialmente en estas glándulas, donde los aceites se incorporan al tejido adiposo causando cáncer de mama. 

 Los medicamentos para las quimioterapias y los recursos médicos se enfocan en atacar estas mutaciones o detectar a tiempo enfermedades como el cáncer de mama, por medio de campañas de mastografías, por ello es importante la prevención en la salud.  

 En su lugar, la medicina preventiva debería estar enfocada en el estudio de la relación de los alimentos procesados e industrializados, el uso de agroquímicos, el exceso de antibióticos, hormonas anticonceptivas, alimentos anabólicos y el consumo de proteína animal con nuestra salud además de cómo puede ser afectada por estos factores.  

En la ciencia médica existe una relación entre la inflamación crónica y la degeneración en los  diversos tejidos de nuestro organismo. Este es el ambiente propicio para que las toxinas se asienten  en cualquier órgano o tejido. Así que deberíamos comenzar a poner atención en qué alimentos y sustancias facilitan la inflamación crónica y, con esto, reducir significativamente la pandemia de cáncer de mama. 

Otro aspecto a considerar es la dimensión emocional ya que podemos darnos cuenta  que muchos casos de cáncer de mama aparecen pocos meses después de una pérdida o un desencuentro mayor que es vivido en silencio y soledad; factores que deben ser estudiados en el marco de la medicina integrativa.  

 Con este panorama, el lema que podemos adoptar para mejorar nuestra salud y desintoxicarnos es: “Fortalecer y prevenir para impulsar una vida saludable, en vez de solo apostar a la herramientas de ataque como la cirugía y la quimioterapia”.  

 

¿Qué puedes hacer para reducir la inflamación crónica, caldo de cultivo de toda enfermedad? 

  • No consumas alimentos hiper procesados e industrializados. 
  • Sigue una dieta mediterránea basada en productos frescos, locales y mínimamente procesados. 
  • Reduce tu consumo de carnes rojas, elige pescado de dos a tres veces a la semana. 
  • Utiliza aceite de oliva prensado en frío.  
  • Para freír utiliza aceites de semilla de uva o ajonjolí. 
  • Evita en su totalidad alimentos azucarados y refrescos que actúan como inmunosupresores. 
  • Aumenta tu consumo de omega 3 y reduce la ingesta de omega 6 que se encuentra en los aceites vegetales ya que inducen la inflamación crónica.  
  • Incrementa el consumo de fibra, semillas, nueces y semilla de linaza recién molida. 
  • Consume más frutas, sobre todo berries que por sus pigmentos ayudan a reducir las inflamaciones crónicas. 
  • Ayuna en la noche de 3 a 4 veces a la semana, el ayuno intermitente es la mejor forma de reducir la toxicidad biológica.  
  • Bebe de 2.5 a 3 litros de agua de manantial purificada.  
  • Detén el consumo de frituras 
  • Mantén un peso saludable.  
  • Realiza ejercicio diariamente.  
  • Aprende técnicas de relajación y meditación. 

Estoy seguro de que con estas recomendaciones puedes evitar un gran porcentaje esta enfermedad.  

 

 

Con cariño,  

Dieter le Noir 


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